Islas Maldivas (II) – Un merecido Paraíso tras el infierno de la Pandemia


Diez buenas razones para viajar a uno de los más bellos lugares del mundo


Degustar su sabrosa gastronomía de proximidad amparada en la filosofía culinaria slow food. Pisar descalzos la arena de sus paradisíacas playas y calas, sumergiéndonos luego en sus cristalinas aguas turquesa. Formentera es naturaleza en estado puro… para disfrutar con los cinco sentidos.

Fuente: Open Comunicación / Fotografías: Open Comunicación


COSAS QUE HACER



Aunque parece el destino ideal para dedicarse al “dolce far niente”, en realidad hay muchas cosas que hacer para quien lo desee. La principal actividad se encuentra en Malé, la capital, donde el monumento más representativo es la mezquita de los viernes que los nativos llaman “Hukuru Miskiiy”.

Para visitarla se requiere ir correctamente vestidos, sin pantalones cortos, aunque para los extranjeros tienen previstas unas coloridas faldas, tanto para mujeres como para hombres, que llegan hasta los tobillos. Hay que recordar que Maldivas es un país musulmán bastante estricto en el que está prohibida la entrada de alcohol (aunque en los hoteles se sirve libremente a los extranjeros), si lo llevas, lo retienen y te lo entregan de nuevo a la salida.



También están prohibidas las imágenes religiosas de cualquier credo. Pero lo más peculiar y bullicioso de la capital es la lonja del pescado con especies de todo tipo, especialmente atún. En la pequeña ciudad vale la pena recorrer sus callejas y la zona del embarcadero, siempre animada y con muchos puestos de artesanía, visitar el Museo Nacional, el Palacio del Pueblo y el monumento a las víctimas del tsunami de 2004 que arrasó las islas ya que el 80% de ellas está a menos de un metro sobre el nivel del mar. El pico más alto de Maldivas mide 2,30 metros.

Una experiencia única es sobrevolar las islas en un hidroavión o un helicóptero que con frecuencia se usan para trasladar a los turistas desde la capital.

Una experiencia única es sobrevolar las islas en un hidroavión o un helicóptero que con frecuencia se usan para trasladar a los turistas desde la capital, donde está el aeropuerto, a los diferentes resorts, pero pueden contarse como excursión. Pero si se desea hacer algo más primitivo, nada como un paseo en un dhoni, la embarcación típica y animarse a tener una jornada de pesca. Se hace con un simple sedal y, generalmente, por la noche. La abundancia de peces en estas agua garantiza el éxito. Al regreso se asan los pescados a la brasa sobre la arena de la playa.

También hay experiencias un tanto insólitas, como asombrarse del festival de bioluminiscencia en la isla desierta Vaadhoo, al norte del archipiélago, que se produce cuando el plancton marino queda al descubierto y entra en contacto con el aire caliente. Los nativos lo llaman “mar de estrellas” y en verdad da la sensación de una gran vía láctea en la orilla del mar. Un espectáculo único.



En algunas islas, como en Kuramathi, una de las más populares para los turistas, es posible presenciar cómo acuden a comer las gigantescas mantas, que pueden medir hasta ocho metros, en la orilla de la playa, incluso se las puede dar de comer uno mismo, eso sí teniendo precaución de no tocar la cola donde tienen un aguijón venenoso.

Es un espectáculo observar la aproximación de estos enormes peces desde kilómetros de distancia y a unas horas concretas y cómo se deslizan por la arena varios metros en busca de las pescados que se les ofrecen para luego retroceder de nuevo al mar y regresar a las profundidades.



Y, en un lugar con tantas islas desiertas, es inevitable la tentación de vivir como un Robinson, aunque solo sea por unas horas. En el mismo hotel, o a través de la agencia de viajes, también se puede contratar variedad de tours que ofrecen recorridos por las islas más próximas o la posibilidad de disfrutar de la soledad de un islote deshabitado.

“La mayoría de los resorts de Maldivas tienen previsto abrir en mayo y estar totalmente operativos a partir del 1 de julio –indica Silvia Simón, supervisora general de Arenatours–. También las líneas aéreas que vuelan a las islas parecen estar dispuestas a reanudar las operaciones para el verano, por lo que creemos que a partir de julio será posible viajar a este paraíso”



DISFRUTA LA ISLA Y EL HOTEL


Pero aunque hay mucho que ver y hacer en Maldivas, la tentación de quedarse en la isla y disfrutar del resort y el alojamiento es muy fuerte, según indican en Arenatours. En la mayoría de las islas solo hay un resort no muy grande y el esquema suele ser similar en todos ellos. Un centro en el que se encuentra el restaurante, el bar, los servicios, la piscina, terrazas y animación, a veces también el centro de spa y masajes.


No hay que olvidar que en Maldivas son típicos y se pueden disfrutar los mejores masajes ayurvédicos. Ayurveda significa “ciencia de la vida” y es que esta técnica de orígenes hindúes, que lleva aplicándose desde hace más de 5.000 años, es utilizada para prevenir enfermedades y restablecer el equilibrio del organismo, a nivel físico y mental. Además hay diferente número de villas individuales, más amplias que una simple habitación o suite, bien en tierra firme o, cada vez con más frecuencia, en forma de palafitos sobre el agua y con un ambiente y decoración de lujo.

Hay experiencias un tanto insólitas, como asombrarse del festival de bioluminiscencia en la isla desierta Vaadhoo

Tienen muchas ventajas y algún inconveniente. Son amplias, muy privadas, suelen tener acceso directo al mar y una pequeña piscina o jacuzzi, además de ducha con agua dulce para quitarse el agua de mar. La sensación de intimidad y exclusividad es total. Los pequeños inconvenientes es que el centro del complejo está algo más lejos –nunca mucho porque las distancias son cortas– y el rumor del mar puede ser muy agradable o resultar molesto para conciliar el sueño por la noche. Pese a todo, si se puede, es lo más recomendable.

Uno de los placeres en Maldivas es su gastronomía. En los nuevos tiempos se tiende a prescindir del buffet y se opta por comidas a la carta, e incluso servidas en el propio alojamiento privado. La variedad de pescados y mariscos es, sin duda, la principal opción, además del arroz que acompaña casi todos las comidas.



Algunos de los platos típicos más conocidos son lagarudiya, un exquisito caldo a base de atún que se sazona con chile, cebolla o curry para darle sabor, se sirve caliente con arroz y limón, y el rihaakuru, una pasta espesa a base de pescado que se unta en tostadas. Un plato con identidad propia maldiva, es la ensalada mashuni, una deliciosa mezcla de atún, coco, chiles, limón y cebolla que se acompaña con el pan tradicional del país, el roshi. Son muy atractivas también otras creativas y frescas ensaladas, como la de kullafilla, versión maldiva de la rúcula. El pescado principal, con el que se prepara la mayoría de las comidas, es el atún. Se prepara de todas las formas posibles, cocido, ahumado, seco…



Pero, con independencia de lo que se come, es importante disfrutar de dónde se come. En algunas islas es posible comer debajo del agua en restaurantes adaptados a ello. Una de las mejores experiencias gastronómicas que se pueden vivir en Maldivas es cenar en un dhoni, las embarcaciones tradicionales de pesca en este país disfrutar una barbacoa en la playa, mientras las suaves olas se rinden a tus pies.



Información y reservas: Pueden verse algunas promociones especiales, que se han denominado Ofertas vacuna con precios interesantes, descuentos por reserva anticipada y programas muy atractivos.

Arenatours, agencia especializada en Maldivas Paseo de la Castellana 259-C Torre de Cristal 18, Madrid. Tel.: 91 11 90 540 info@arenatours.com https://arenatours.com/


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